miércoles, 16 de julio de 2014

Rencuentros de amigas con la complicidad de las redes sociales



Historias. Las redes sociales ayudaron a estas nueve amigas a volverse a encontrar luego de muchos años. Si bien en algunos casos las distancias son grandes, no dejan de comunicarse y de sostener que la tecnología ayudó a que su amistad perdure en el tiempo

Aida Zuazo D. azuazo@eldeber.com.bo

Cuando el tiempo o las distancias interfieren, las amistades muchas veces pueden terminar olvidadas.

Pero hoy y gracias a la tecnología, estas dos barreras han sido superadas por millones de personas. Facebook, skype o whatsapp, son algunas de las herramientas sociales que son utilizadas para mantener los lazos, e incluso, como en estos cuatro casos que hoy presentamos, para rencontrar amigas que por más de una década no se han visto.

Viajes y más viajes

Malena y Keila; Roxana y Eliana; Margoth y María Jesús; y Vanessa, Ximena y Daniela, tienen una historia en común. Todas ellas, por separado, se conocieron estando en el colegio, pero por motivos de viajes o cambios de residencias, dejaron de verse.

El recuerdo de aquella hermosa época no impidió que se olviden y hoy, si bien solo Malena y Keila viven en la misma ciudad, el resto se conforma con ver a sus amigas a través de alguna red social y sin dejar de lado que en algún momento podrán contar con ella

Juntas amigos en común las reunieron ( FOTO DE LA NOTA)

Cursaban el kínder en el colegio Cardenal Cushing cuando Malena Araúz y Keila Vásquez se conocieron. Un año después Keila partió a vivir a España junto a sus padres y nunca más supo de su querida amiga.

Hace un año regresó a su terruño, luego de casi 20 años y gracias a amigos en común supo de una tal Malena. “Algo me decía que era ella porque no es un nombre común”, cuenta.

Ambas pidieron los números de teléfono de la otra a sus amigos y fue así que comenzaron a charlar a través del whatsapp y que hoy, gracias a este chat gratuito, nuevamente han recomenazado su amistad. “Al ser una niña tranquila e introvertida, Keila era mi complemento perfecto, al contrario mío, más extrovertida y traviesa”.

Tuvieron un fugaz rencuentro a los 11 años, cuando Keila volvió de vacaciones y su tía la llevó a ver a su amiga Malena. “Fuimos a pasear esa tarde, e hicimos tiramisú en la cocina de su casa”, cuenta.

Hoy Malena y Keila tienen la oportunidad de vivir en la misma ciudad, por lo que aprovechan para salir a bailar, comer pizza o ver películas. “Todo lo que se nos ocurra, es divertido si lo hacemos juntas”, concuerdan.

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