sábado, 14 de mayo de 2016

¿Redes Sociales en el trabajo?

La mujer del César, además de honrada, tiene que parecerlo. Esa es, más o menos, la actitud que todos sabemos que debemos adoptar en las redes sociales. Además de ser coherentes con nuestra huella digital, el auge exponencial de las redes sociales hace necesario un protocolo para que nuestro comportamiento 2.0 no afecte negativamente en nuestra carrera profesional. Un estudio reciente asegura que un 40% de los profesionales europeos sociabiliza con sus compañeros de trabajo a través de las redes sociales. Aunque no existen datos de Latinoamérica, hay evidencia clara que esta tendencia está en alza. La pregunta es: ¿está bien, o mal?

Cuando la línea entre lo personal y lo profesional es difusa (en las redes sociales, claro) nos tenemos que preguntar: ¿Cuándo agregar, compartir, retwittear o whatsappear están fuera de lugar? ¿Cuándo una vía de comunicación se convierte en la invasión del espacio personal del otro? Los expertos recomiendan utilizar solamente LinkedIn en el marco laboral, puesto que el resto pueden suponer una invasión de la privacidad, tanto personal como ajena. Es evidente que nadie mejor que tú conoce el vínculo con tus compañeros ni tu rol en la oficina pero, ante la duda, aquí te damos un manual de uso que toda mujer moderna y trabajadora debería tener claro.



LinkedIn

Es la red de los profesionales. Sí, entre 2014 y 2015 cerca de 7 de cada 10 empresas (un 69%) utilizaron las redes sociales para reclutar candidatos. Una de las últimas incorporaciones de LinkedIn fue la herramienta que permite que tus contactos te encuentren trabajo, así que puedes permitirte establecer vínculos con personas que no pertenezcan directamente a tu área.

Por otro lado, si tienes en LinkedIn a compañeros de tu empresa, deberías ser consciente de que tus contactos pueden ver tu actividad; si estás buscando un cambio laboral es mejor que configures tu actividad. Y por tu seguridad, recuerda este consejo: Asegúrate de contactar con aquellas relaciones profesionales de confianza, ya sea mediante la inclusión de los contactos de correo electrónico o utilizando la herramienta de “Gente que probablemente conoces”.



Facebook

A diferencia de otras redes sociales, la amistad de Facebook debe ser consentida y recíproca. Si es tu jefe quién te agrega, debes tener en cuenta que no tienes ninguna obligación de aceptar su solicitud de amistad. Muchos optan por crear dos perfiles: uno personal y otro vinculado a su trabajo. Eso te evitará que tener que responder a preguntas incómodas por parte de los compañeros a los que no desees agregar.

Si el que agrega eres tú, debes analizar que las mismas situaciones que acabamos de mencionar también pueden incomodarle a él. Con el añadido de que es tu superior y la imagen que proyecta en la empresa es tan o más importante que la tuya. En cualquier caso, si vas a enviar una solicitud de amistad a algún compañero de trabajo, date un tiempo para tomar confianza, no lo hagas durante la primera semana.



Twitter

Sabemos que Twitter puede impulsar nuestro negocio, pero también hemos sido testigos de cómo un twit desafortunado ha causado un bochorno considerable o, incluso, ha truncado carreras desde el ámbito político hasta el deportivo. Si bien la libertad de expresión es importante, también lo es el respeto, así que evita comportamientos políticamente incorrectos (también por la supervivencia de tu cuenta).

The Guardian aconsejaba recientemente a las empresas para que animen a sus empleados a crear cuentas de Twitter que puedan servir para compartir novedades y opiniones de su campo. Lo cierto es que Twitter tiene un carácter mucho más business que Facebook y tampoco hay que subestimar sus posibilidades para el networking.



WhatsApp

Su inmediatez y fácil acceso hacen de Whatsapp una de las plataformas en las que más debemos cuidar nuestros modales para no ser incorrectos (ni por exceso ni por defecto) con nuestro entorno laboral. Vigila el tono (y los emoji) de tus mensajes y sé coherente: tu rol 2.0 debe corresponderse con tu rol en la oficina. No agobies a tus compañeros ni les hagas sentir ignorados, ya sea a través de chats personales o de grupo.

Un mensaje de Whatsapp es casi tan efectivo como una llamada. La smartphonexia hace que prácticamente todos tengamos nuestro dispositivo en la mano 24/7, así que debemos evaluar cuán importante es el mensaje que estamos a punto de enviar. ¿Es realmente urgente? Sólo si realmente lo es, podemos permitirnos un mensaje a horas intempestivas.

Si eres tú quien recibe los mensajes, no olvides el double check azul, un comprobante que se puede volver en tu contra si demuestra que has leído y no has contestado.



Instagram

Hay muchos tipos de Instagramers: quienes comparten su hobby, quienes lo utilizan como un ego blog, quienes postean fotos de paisajes… Sólo el conocimiento de tu cuenta te dará las claves de si debes o no seguir y si debes permitir o no que te sigan. De nuevo, en caso de que las fotos que sueles subir sean muy personales o comprometidas, tal vez deberías evitarlo privatizando tu cuenta. ¿Qué prefieres sacrificar, followers o tu imagen personal en el trabajo?
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