lunes, 12 de septiembre de 2016

“Sextorsión”: una amenaza entre adolescentes amantes de nuevas tecnologías

Nadie está exento de los ciberdelincuentes. Los jóvenes y personas en plena adolescencia son los principales objetivos, no obstante, de ciertas prácticas en las que está encerrada la intimidad. Por desconocimiento, ignorancia o cualquier otro motivo, muchos de ellos mantienen ciertas relaciones virtuales. Y como sucede en muchos casos, el intercambio de imágenes sexuales y subiditas de tono comienza como un divertido juego pero, al final, puede traer terribles consecuencias.

Es el caldo de cultivo de una situación que definen, según los expertos en seguridad informática, como «sextorsión», un juego de palabras que representa la extorsión sexual. Porque, a pesar que el chantaje en alguna de sus formas ha exisito siempre, con la aparición y popularización de las nuvas tecnologías este tipo de delitos se han incrementado.

El problema: los ciberdelincuentes roban dinero e información a sus víctimas a través de distintos métodos, pero también «hackean» mensajes de texto y cámaras web haciendo uso de un tipo de ciberdelincuencia muy personal.

Los padres no saben lo que hacen sus hijos
Mensajes de texto con contenido sexual, fotos comprometidas e, incluso, vídeos («sexting») son algunos de los materiales interceptados por los que los ciberdelincuentes suelen pedir dinero, aunque en algunas ocasiones obligan a la víctima a enviar más para evitar que los secretos más íntimos sean divulgados. Se estima -según diversos estudios- que un 70% de las víctimas de esta práctica delictiva son adolescentes.

«No es de extrañar, pues este colectivo almacena gran cantidad de información personal y sensible, además de ser un grupo emocionalmente vulnerable, característica de la que se aprovechan los extorsionistas», aseguran fuentes de la empresa Kaspersky Lab, que han elaborado un estudio, titulado Consumer Security Risks Survey 2015, en el que se calcula que cerca de la mitad de los progenitores españoles cree que las amenazas online hacia los más pequeños «siguen en aumento» y cerca de un 35% piensa que «no tiene control sobre lo que sus hijos hacen en internet».

«Los adolescentes perciben las redes sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea como plataformas seguras e inofensivas, y no son conscientes de los peligros que existen en la red. Es importante que los jóvenes extremen las precauciones en cuanto a la información que publican o comparten con desconocidos, pues en muchas ocasiones pueden llegar a manos de cibercriminales y extorsionistas», asegura en un comunicado Alfonso Ramírez, director general de Kaspersky Lab Iberia.

Pero, ¿cómo lo hacen? ¿De qué manera una imagen inocente puede caer en manos de un extraño? Los ciberdelincuentes pueden «hackear» las cuentas o utilizar gusanos para conseguir que sean las mismas víctimas las que les envíen el material comprometido. Tras recibirlo, los ciberextorsionistas amenazan con hacer pública la información que tienen en su poder.

«En la mayoría de los casos, los adolescentes envían ese material exigido debido al temor a ser juzgados y evitan pedir ayuda a su entorno. La ‘sextorsión’ puede desencadenar en un trauma psicológico serio e, incluso, en intentos de suicidio», insisten las mismas fuentes.

Cómo protegerse de la «sextorsión»
Los expertos de Kaspersky Lab recomiendan seguir una serie de consejos para protegerse de los ciberextorsionistas:

1. Cuidado con lo que se cuenta. Los expertos lo tienen claro: todo lo que se comparte en internet puede hacerse público. Por ello, insisten, «es importante saber que esa información puede ser usada por ciberdelincuente o compartido por alguien de confianza». Por ejemplo, chatear con extraños aumenta el riesgo, pues todo lo que se comparte en internet es accesible a todos.

2. La insistencia de claves robustas. Es conveniente, dicen los expertos, utilizar contraseñas seguras y el doble factor de autentificación para proteger las cuentas de tus redes sociales, los programas de mensajería y el correo electrónico. Además, es importante mantener el software siempre actualizado.

3. Informarse. Aunque uno no sea ingeniero ni informático, es aconsejable aprender o estar al tanto sobre nuevas ciberamenazas. Los delitos como el de «sextorsión» son problemas de todos. «Informarse es una ventaja, así que comparte la información que tengas», reconocen.

4. Buena comunicación entre los padres e hijos. Los menores, sobre todo, son los principales perdudicados y Si tienes hijos, habla con ellos sobre las estafas en Internet y sobre la extorsión sexual.

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