lunes, 23 de diciembre de 2013

A $us 10 ofrece vender a su hija en Facebook



La desesperación no suele ser buena consejera, aunque mucha gente se vea obligada a tomar decisiones importantes bajo su influencia. Agnes Mueni, una joven keniana de 20 años y con otra hija de apenas cuatro, decidió poner un anuncio en Facebook en el que aseguraba que estaba dispuesta a desprenderse de su bebé recién nacido por la irrisoria cantidad de 1000 chelines (unos 10,95 dólares al cambio actual), asegurando que no tenía los medios económicos para mantenerla.

El anuncio llamó la atención de Stella Cherono, una redactora del diario Nation, que inmediatamente se puso manos a la obra para llegar al fondo del asunto. En una investigación conjunta junto a otro periódico del mismo grupo mediático, Cherono se puso en contacto con la joven para mostrar su interés por el bebé y poco después la publicación desaparecía de su página de Facebook para dar comienzo con las negociaciones.

En apenas una hora ya se habían puesto de acuerdo y Mueni pidió a la reportera que esa misma noche se desplazara hasta Siani, un suburbio de Nairobi, para cerrar la transacción. Sin embargo, cuando Cherono llegó al lugar acordado, la joven rechazó el precio inicial de 1.000 chelines y exigió más dinero.

Entonces empezaron a regatear, como si de una chaqueta se tratara, y finalmente acordaron la venta del bebé por 20.000 chelines (unos 232,59 dólares), una cantidad equivalente a dos veces el sueldo mensual medio en Kenia.

Para no despertar sospechas y evitar las miradas curiosas de sus vecinos, ambas se desplazaron hasta las afueras del suburbio para cerrar la transacción, momento en el que la policía, que había sido alertada con anterioridad, apareció para detener a Agnes y a su hermana Lucy. Ya delante de las cámaras, ninguna de las dos mostró ningún signo de arrepentimiento. "No me puedo hacer cargo de la niña y si tengo la oportunidad de darle una vida mejor no la dejaré pasar, ya sea con dinero de por medio o sin él", declaró la joven.

Drama cotidiano

El drama de Agnes es tan cotidiano en Kenia que sólo ha sido noticia porque los reporteros del Nation pudieron grabar todo el proceso. Los embarazos no deseados son un grave problema que afecta a chicas adolescentes y a mujeres adultas por igual.

El uso de preservativos, que se dispensan de forma gratuita en los centros de salud, y de otros métodos anticonceptivos es todavía muy bajo. De hecho, un estudio publicado por el Centro Africano de Investigación sobre la Población y la Salud señalaba que un 45% de los bebés que nacen en el continente son fruto de un embarazo no deseado.

En los suburbios de Nairobi, por ejemplo, siete de cada ocho mujeres menores de 20 años tienen al menos un hijo y la mitad de ellas son madres solteras. Para agravar aún más la situación, un 20% ni tan siquiera sabe quién es el padre, por lo que tienen que afrontar el embarazo y la educación de sus hijos solas y, por lo general, sin la posibilidad de obtener un empleo estable.

Esta situación lleva a muchas de ellas a abandonar a sus bebés o, como es el caso de Agnes, a intentar venderlos a otra familia que no puede tener hijos o que simplemente le podrá dar una calidad de vida de mejor. La psicóloga Catherin Gachutha explicaba a la cadena de televisión NTV que Agnes, al igual que muchas otras mujeres, "mira hacia el futuro y no está segura de lo que sucederá. Tiene una autoestima muy baja y, en esas condiciones, puedes venderte a ti mismo o a tu familia por nada".

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