domingo, 13 de octubre de 2013

La red para compartir postales y viajes



Ya hace años que los buzones han pasado a ser más el vestigio de una vieja tradición que un recipiente útil al que llegan en papel las historias y los saludos de amigos y familiares que están lejos; a lo sumo, todavía arriban las facturas, claro que eso no causa la misma ilusión que una carta. El correo electrónico ha ido mellando la costumbre de comunicarnos a través del correo tradicional, el cursus publicus, creado por el emperador romano Augusto. Y, poco a poco, las postales, esas tarjetas que sirven para saludar a alguien desde el lugar de vacaciones o bien para despertar algo de envidia en el que se ha quedado en casa sin viajar, también han ido a caer al mismo saco.

Facebook, Twitter, Flickr... son redes sociales donde colgamos fotos continuamente. En algún caso, hasta etiquetamos a aquellos que queremos que vean dónde hemos estado. Pero, ahora, hay un nuevo espacio en internet específico para compartir postales y, además, buscar a otros usuarios con aficiones similares a las nuestras y con los que, además, compartir información sobre viajes: Geonick.

“Siempre me ha gustado viajar y los mapas han sido el compañero de viaje imprescindible para guiarme por un país o por una ciudad”, cuenta a través de email el fundador, Pau Jené. “Pero con ellos accedía a una información incompleta, parcial, pues sólo podía conocer aspectos muy básicos como las carreteras, los hoteles, etc. Entonces, pensé: ¿Por qué no crear un mapa donde poder encontrar también personas, habitantes de cada ciudad, a otros turistas... y siempre con afinidades comunes a partir de intereses y hobbies compartidos? Así nació la idea de crear un mapa vivo, cambiante, lleno de personas, privado, y a la medida de mis intereses y aficiones”.

“Geo”, de geolocalización —tecnología que permite ubicar automáticamente el lugar en el que se encuentra el usuario— y “nick”, de nickname (apodo), han dado nombre a esta red social.

Al abrir una cuenta en Geonick, hay que ponerse con un apodo y especificar las aficiones, los intereses y los lugares especiales de la persona que se une a esta comunidad que no sólo es para trotamundos: “Todos somos viajeros en un sentido amplio del término, en mayor o menor medida, en un mundo real o virtual”, asegura Pau. “Geonick sólo es una herramienta que dibuja un mapa de personas afines. Y, a partir de aquí, las personas pueden darle múltiples usos”.

Una vez hecho el registro, los datos forman parte del “pasaporte” de la red social, que es la carta de presentación de cada uno, al que otros usuarios pueden entrar después de haber hecho una búsqueda con una palabra clave (por ejemplo, “gastronomía”) y que coincide con algunos de nuestros intereses. Según el país donde se ubica el usuario, y los gustos que ha indicado, en el mapa de su página de inicio aparecerán otras personas relativamente cerca (geográficamente hablando) con las que comparte una afición. Arriba, a la derecha, se ven las postales que sus creadores han hecho públicas. Otras son visibles sólo para el emisor y el destinatario, como en el correo postal. Para crear y subir estas tarjetas hay que instalar —gratis— la aplicación (app) para teléfonos Android y iPhone.

Al igual que las tradicionales, las tarjetas de Geonick tienen anverso, con la foto, su título y el punto GPS desde donde ha sido tomada, y reverso, con el apodo del autor y, opcionalmente, su correo electrónico o la dirección de su web o blog.

Esta red social comenzó a funcionar en julio de 2012 en España, y desde febrero de este año ya está disponible en Bolivia. La Facultad de Informática de Barcelona de la Universidad Politécnica de Cataluña, y profesionales del diseño gráfico, la programación y el marketing, han sido sus creadores. “En el futuro, lo que eran las cartas de amor antiguas ya no se encontrarán en cajas en los áticos sino en la internet”, dijo el profesor de la Universidad Estatal Ball, en Indiana, Webster Newbold. Visión exagerada o no, lo cierto es que la migración de lo físico a lo virtual es una realidad, y ya le ha llegado a las postales.



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