jueves, 16 de mayo de 2013

Youtube, 10 años del portal más visitado

Visitar Youtube no se reduce simplemente a ver videos chistosos y musiquitas que agradan o nos llegaron por casualidad. Es participar de un sitio emblemático y revolucionario generado al interior del medio más grande creado por la humanidad: la red Internet.

En este sitio vemos los videos más insólitos y simples que cualquier persona del mundo puede subir. Es la prueba más contundente de que el tradicional receptor de la comunicación masiva se convirtió en emisor de mensajes. No es un portal más. Es el más visitado del mundo con más de 3 millones de reproducciones al día. Solamente el 30 por ciento de los mensajes tiene origen en los EEUU. Aloja 48 horas de videos por minuto y más de 60.000 grabaciones por día. Tiene miles de películas completas en calidad HD y documentos de alto valor histórico que no se encuentran en los medios masivos tradicionales.

Sus contenidos representan la explosión de la diversidad simbólica y cultural de la humanidad en sus dimensiones ancestrales y contemporáneas. Podemos ver los registros de los grandes rituales globales cuando se muestran los conciertos de rock que integran mito, rito, arte, política, educación y rebeldía. Con similar integración se concebían las manifestaciones culturales de la prehistoria y las edades pre-modernas. Es un paso hacia delante con un pié bien plantado hacia atrás.

Existen videoclips que representan discursos estéticos complejos o emociones populares inefables. Es la explosión de la subjetividad junto con la política y la distensión. Desde el absurdo de un gato jugando con su cola, hasta la clase magistral sobre el pensamiento de Morin. Hay todo. Por eso el deslumbramiento de los usuarios jóvenes ante la fácil disponibilidad de información que atiende las necesidades objetivas y subjetivas de sus identidades.

Funciona por lo menos en tres dimensiones. El primero es el acceso a información respecto de temas de interés social que podrían considerarse como noticias o temas sin aparente necesidad cultural. El segundo es la configuración de redes de discusión generadas por la interacción en torno a los videos en espacios simbólicos concretos. Y el tercero es la poderosa capacidad de convertir al usuario en un emisor de mensajes.

Su gran debilidad es la confiabilidad de la información disponible. Es el mismo problema de toda la red Internet. No se puede confiar en la veracidad de todo lo que se encuentra y el usuario generalmente sabe de eso. Para muchos esa no es una preocupación porque lo que buscan es distracción y no “verdad” propiamente dicha.

Se entiende como “desintermediación” a los procesos de producción y emisión de mensajes por usuarios no preparados técnicamente para convertirse en informadores sociales. La inmediatez y velocidad con la que se puede informar o acceder a los datos de las redes reduce la importancia del tratamiento de la información con sentido de veracidad. Pareciera que ahora no se necesita estudiar una carrera profesional para ejercer el rol de informador. Los hechos sociales y las opiniones personales se emiten sin ningún tipo de censura ni control. Ahí está lo bueno y malo a la vez de las nuevas redes. Si se asume como verdadero lo disponible en la red estamos en problemas. Si no se lo toma en cuenta también. Hasta ahora están disponibles los videos del 11 de enero del 2007 con escenas reveladoras de los hechos. También hay producciones con intencionalidad manipulatoria sobre lo mismo.

Los sistemas tradicionales de periodismo no tienen la capacidad de captar toda la realidad social que ocurre en las sociedades. Ahora se nutren de los datos producidos por ciudadanos comunes que tienen una cámara casera o un celular para registrar imagen y sonido.

El nuevo emisor de las comunicaciones masivas tiene recursos para ejercer esa condición pero no está preparado para hacerlo. La opinión pública se forma gracias a mayor cantidad de fuentes formales e informales. Los profesionales de la comunicación están obligados a perfeccionar sus competencias sobre el tratamiento del dato social para contrarrestar el riesgo de la disolución de la veracidad. Es el desafío de que presentan las redes como Youtube en estos diez años de silenciosa revolución.

*Investigador. Jefe de carrera de Comunicación Sociañl en la UCB. (estemarcegua.blogspot.com)

“Los profesionales de la comunicación están obligados a perfeccionar sus competencias sobre el tratamiento del dato social... ”

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